Aceptas la propuesta
Queda el acuerdo con precio, alcance y las partes en que se divide el trabajo.
En Kraxu nadie te pide una transferencia por adelantado ni te deja con la duda de si va a volver. El pago pasa por la plataforma y se libera por partes, contra trabajo aprobado.

Queda el acuerdo con precio, alcance y las partes en que se divide el trabajo.
El dinero entra a custodia. No lo tiene el proveedor: lo tiene Kraxu. El proveedor sabe que está y parte tranquilo.
Revisas lo que quedó hecho. Al aprobar, esa parte se le paga. Lo que no apruebas, no se paga.
Es una parte del trabajo con su propio monto. Sirve para que ninguno de los dos quede expuesto: el proveedor no pone todo el material de su bolsillo, y tú no pagas por completo algo que todavía no ves terminado.
Un trabajo puede tener un solo hito, si es corto, o varios cuando hay materiales, etapas o visitas distintas.
Ejemplo
Pintar el frontis de la casa
Publicar tu necesidad y recibir propuestas no cuesta nada. Al aceptar una propuesta se suma la tarifa de servicio, que cubre el procesamiento del pago y la custodia del dinero. El proveedor paga su comisión solo cuando termina el trabajo: nadie paga por postular. La tarifa vigente aparece en la app antes de cada transacción, siempre con IVA incluido, y queda congelada al aceptar el contrato.
Si rechazas una entrega, el trabajo sigue abierto para que el proveedor corrija y vuelva a entregar. Al segundo rechazo del mismo trabajo, el caso pasa a revisión de Kraxu, que decide sobre los fondos retenidos: liberarlos, devolverlos o repartirlos. Y si el trabajo te dejó un daño, está la Garantía Kraxu. Todo queda registrado en el chat de la plataforma, que es la prueba.